Al principio, Natalie sentía que estaba fracasando. Estaba atravesando un proceso de duelo, cuestionando su decisión de irse, preocupándose por el impacto en sus hijos, que parecían increíblemente tranquilos, casi adormecidos ante el nuevo entorno. ¿Había tomado la decisión correcta?

Pero cuando el gestor del caso ayudó a Natalie a gestionar el seguro médico, y ella y sus dos hijos pudieron tener acceso a atención médica otra vez, se sintió como el comienzo de un nuevo día. Las cosas comenzaron a funcionar, y ella podía hacer esto.

Natalie comenzó a pensar en sus próximos pasos. No quería llevar a sus hijos a otros refugios o programas de vivienda, pero no sabía adónde más acudir. Su gestor del caso preguntó por familiares que pudieran estar dispuestos a ayudar, pero Natalie estaba cansada de sus preguntas y acusaciones críticas.

No fue hasta que se acercó a su primo que sintió que sus próximos pasos comenzaban a afianzarse. Tembló al marcar su número, avergonzada de admitir la realidad del abuso a su primo. Pero en lugar de recibir un «te lo dije», fue bienvenida a un nuevo hogar.

«Ven aquí y quédate con nosotros. Los niños pueden ir a la escuela aquí. Tenemos espacio».

Y con esa invitación inesperada, se abrió un nuevo futuro. En un mismo día, el equipo de gestión del caso de Women Against Abuse logró reservar billetes de tren para Natalie y sus hijos, los ayudó a empacar lo básico, y organizó el resto de los preparativos necesarios para llevarlos a su nueva vida.

La velocidad con la que todo se resolvió fue impactante, pero Natalie nunca miró hacia atrás. Estaba fascinada con esta oportunidad de poder empezar de nuevo, construir una nueva vida segura para ella y sus hijos.

*Se modificó el nombre para mantener la confidencialidad de la persona.

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